Un fino detalle con Italia

Un fino detalle con Italia

Hay que felicitarse porque la Dirección del Festival intuyese hace muchos meses que la final de la Eurocopa de fútbol iba a protagonizarla el encuentro entre España e Italia. Está claro que solo por eso programó para la Royal Philharmonic Orchestra, en la noche de esa final, dos de las más conocidas obras del boloñés Ottorino Respighi: Fontane di Roma y Pini di Roma. Esa consciente referencia italiana supone un detalle que hay que agradecer. Salvo que la Squadra Azzurra –Dios no lo quiera- nos envíe al quinto pini mientras alza el trofeo del triunfo y a muchos de los asiduos al Palacio de Carlos V nos amargue el resto  del concierto.

Sin embargo, me alegraría infinito que nuestra selección volviera a provocar –con mesura- lo de la noche del 11 de julio de 2010, final de la Copa del Mundo, cuando el estampido de la cohetería proveniente de la ciudad apenas si apagó el grito de ¡¡gol!! de un espectador que tenía un oído en el Adagio de la Quinta Sinfonía de Bruckner, bajo la batuta de Barenboim, y el otro, en el pinganillo que le informaba de la proeza de Andrés Iniesta, en el minuto 116 del encuentro frente a Países Bajos. Habrá que tener paciencia si alguna incontenible expresión de júbilo por la victoria española frente a Italia se alcanza mientras nos solazamos, un poner, con La Valse raveliana o es El sombrero de Tres Picos de nuestro Manuel de Falla quien nos alegra especialmente las campanillas.

Notas sueltas, por Kastiyo

Enviado por José Luís Kastiyo el 28 de Junio de 2012 a las 10:02 am 

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