La noche del Ballet Argentino en el Generalife (7 de julio), con el espectáculo ‘Tango de burdel, salón y calle’ -patrocinado por CajaGranada-, fue tan intensa como su género. Primero, por los elementos atmosféricos: de un carlor extremo se pasó a una brisa agradable que pronto se convirtió en un vendaval, que llegó a asustar a todos los allí presentes -las torres de luz se movían-. Luego cayeron cuatro gotas de agua… Y al final, volvió el calor.
Algo parecido fue lo que ocurrió encima del escenario, con el Ballet Argentino de Eleonora Cassano. Según relata Andrés Molinari en Ideal, la compañía “escenificó una historia del tango, desde sus oscuros inicios, en los ejidos habitados por inmigrantes europeos que habían llegado a la próspera Argentina, hasta las salones de baile o las mixturas a las tan proclives de nuestra época”. Molinari añade que este espectáculo, “de bella estampa aunque de reducido elenco”, presentó “un jirón de danza clásica al principio, unos aires americanos en medio, la voz de Elvis hacia el final”, que “son pretextos para que el cuerpo de baile luzca sus habilidades. Parejas algo dispares en calidad pero armoniosas en conjunto”. Sobre el tiempo atmosférico: “Buenos Aires en el Generalife. Y otros aires, con rugido de tormenta veraniega, agitando el arbolado y haciendo danzar las bambalinas en otro tango que distrajo a los timoratos. Pero la compañía superó todas las adversidades de la noche, apoyada por la alegría general del público por una victoria deportiva que acababa de suceder también en el hemisferio sur, desde cuya mitad del planeta recibimos el tango en Europa”.
“Una rubia polaca baila el tango antes de existir siquiera. Suenan mazurkas, tarantelas y habaneras en un escenario de aires portuarios. Es el Nacimiento del tango. El principio de la historia de un género mil veces interpretado y bailado pero que el Ballet Argentino ha imaginado de nuevo”. Así arranca la crónica del espectáculo publicada por Granada Hoy.
Fue en definitiva una noche inolvidable agitada por el viento. Además, fue la última oportunidad de ver a la bailarina Eleonora Cassano, ya que se retira de los escenarios en esta gira. Los que asistieron a la función no olvidarán el batir de los cipreses y de los intérpretes. Una de las grandes citas tangueras de este año.