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La capilla y los guerreros

27-GUERRE

Entre los cuadros de José Guerrero que han inspirado la obra de Sebastián Mariné Cinco Guerreros, estreno absoluto, encargo del Festival Internacional de Música y Danza de Granada en convenio con la Diputación de Granada, hay dos cuadros de la serie fosforescencias: Creciente horizontal (1973) y Solitarios (1972). En el primero, una sucesión de arcos o cabezas de cerillas dispuesta de manera horizontal como los eslabones de una cadena, une dos campos verticales de azul turquesa, que enmarcan un campo azul cerúleo. Esta sutil relación de matices, de temperaturas y valores lumínicos, crean un espacio perspectivo sin necesidad de una tercera dimensión, aprovechando el desarrollo en primer plano de los crecientes. Los tonos desplegados por Guerrero representan, en una correspondencia espectral entre tonos sonoros y cromáticos, la sucesión de Re, Mi, Fa#, Sol, Si (prácticamente, todas notas naturales). Por el contrario, Solitarios presenta dos estímulos muy contrastados, un amarillo puro y un tono oscuro romo. Una sucesión de pautas (cabezas de cerillas o arcos) interrumpidas inesperadamente, como ocurre en una cartera de cerillas, de la que se hubiera sustraido un fósforo, y que también puede ser interpretado como la sucesión reiterada de una nota que inesperadamente desaparece, para sorpresa del que escucha.

Oferta con rojo (1988) es un cuadro más singular, sin continuidad en su obra, una pintura minimalista, en cuya composición subyace un esquema constructivista, despojado de elementos lineales. De factura sensualista, pintado en rojo y negro, domina el primer tono dispuesto verticalmente, mientras que el negro, fragmentado, se sitúa en la periferia. Unos puntos negros estratégicamente dispuestos verticalmente consiguen tensar la inicial yuxtaposición de manchas.

En Black ascending (1962-63), una articulación de campos gestuales ascendentes que se bifurcan dirigiéndose a los ángulos extremos superiores, pertenece al periodo neoyorquino que clasifiqué como “somático”, en el que el pintor basa la construcción de sus imágenes en la sucesión de gestos, con un derroche de energía corporal que tiene algo de sonoro, tal como definió el propio pintor su método inicial, a base de “trallazos”.

4-GUERREFinalmente, Autorretrato, de 1950, es la obra más temprana que compone el quinteto de pinturas inspiradoras de Cinco Guerreros.

Para sorpresa del lector de la Conversación con José Guerrero, de Pancho Ortuño, después de numerosos alegatos contra el pop art, Guerrero reconoce inesperadamente, que, “siendo sincero”, sus obras inspiradas en la manipulación de cajas de cerillas “quizá tuvieran algo de pop sin darme yo cuenta”. Pero a continuación marca distancias con este movimiento artístico y desliza la legitimista “enseñanza de Rothko”, y aclara reivindicando la calidad de su pintura: “yo lo hice y estaba muy bien pintado”. Seguidamente vincula los espacios de una caja de cerillas de cartera (dobleces, hendidos y la textura del rascador) con “los espacios que Rohtko me descubrió”. Aún cuando Rothko y Guerrero son artistas de relativa relación formal, la reivindicación que hace Guerrero de la buena pintura tiene que ver la prioridad del manejo del medio pictórico como expresión en sí mismo y en el que radica el mensaje. Es decir, la pintura asociada a un cierto sensualismo de la retina. No es que los pintores pop pinten mal; al pop le interesa, más que el medio, lo mediático, y, consecuentemente, su manera arbitra soluciones capaces de resaltar la objetividad del objeto, hecho que Guerrero no apreciaba.

Además de su admiración expresa por pintores como Franz Kline, Rothko está muy presente en los comentarios de Guerrero, que sintetizan aspectos poco conocidos en la biografía del genial pintor americano: las dimensiones, por ejemplo, del estudio de Rothko (dos habitaciones de 4 x 6 m, como precisa Guerrero), donde pintó una considerable parte de sus monumentales lienzos y que desmitifica el éxito artístico asociado al económico. En su visita a este estudio, Guerrero destaca el ceremonial místico de Rothko, la articulación entre pausas y acciones, la manera con que mostraba sus cuadros, sus silencios y cómo desencadenaba su discurso.

El programa del día 24 de junio, en la Sede Central de Caja Granada, incluye la obra de Morton Feldman, The Rothko Chapel, que es la culminación del proyecto de integración de las artes promovido por la familia Menil, cuyo punto inicial fue el encargo de catorce lienzos a Mark Rothko recogidos en un templo de plan central para la meditación ecuménica, situado en Houston, Texas.

Debido a la iniciativa del Festival, además de la pintura y el color, Rothko y Guerrero han quedado unidos por la música. Un gran regalo para un centenario.

Julio Juste

http://citywiki.ugr.es/wiki/JOS%C3%89_GUERRERO:_LA_EXPANSI%C3%93N_DEL_TONO

Enviado por Prensa el 23 de Junio de 2014 a las 1:21 pm