Recuerdos del Festival de Granada | 65 aniversario | Juan Jose Ruiz Molinero

Recuerdos del Festival de Granada | 65 aniversario | Juan Jose Ruiz Molinero

55 Edición Festival Música y Danza de GranadaFestival de emociones, Juan José Ruiz Molinero

La música es la fórmula de la creación humana que prioriza la emoción sobre cualquier otra circunstancia de la técnica y forma de expresarla, cosa que no ocurre con tanta intensidad en el resto de las artes. Ni siquiera necesita conocer idiomas porque su mensaje es universal. Así que allí donde se produzca el milagro del acercamiento de un creador, y sus intérpretes, con los sentimientos de un público que interiorizará, cada cual de distinta manera, el mensaje, se plasmará ese encuentro íntimo e intransferible.

En un Festival como el de Granada, que cumple este año su 65 aniversario, el crítico, que de ellos ha seguido en los periódicos de la ciudad, de la capital española y de otros lugares, 58 ediciones, tiene grabada en su memoria multitud de emociones, cuando se han producido encuentros inolvidables. Difícil sería hacer una selección de ellos, recordando las músicas esculpidas por Wilhem Kempff, Rubinstein, Jessye Norman, Karajan, Mariinski, Andrés Segovia, Victoria de los Ángeles, los movimientos de Margot Fonteyn, Nureyev, Tamara Rojo…, o asistir a estrenos, en España, de obras universales, como ocurrió en 1970 con la Octava Sinfonía ‘de los Mil’, de Mahler, que nos ofreció Rafael Frühbeck, y hasta más recientemente el Requiem, del granadino José García Román, que en su ensayo, quizá por ser la primera vez que me enfrentaba a la intensa emotividad de una de las obras más importantes que ha dado la música española, me sobrecogió como pocas veces lo ha hecho una música.

Sería interminable, para el crítico que tan asiduamente ha tenido que reflejar estas sesiones, mencionar las emociones que ha vivido en estas jornadas, ni los autores e intérpretes –muchos de ellos historia desaparecida, pero por eso más digna de tenerla grabada- que han logrado estos momentos especiales en mi ánimo. Sólo digo en estas solicitadas breves impresiones que el Festival, es ‘nuestro’ Festival de los sentidos, de los amores y los recuerdos, pero también de la esperanza de los goces que nos esperan en cada convocatoria. Goces  sustentados en lo principal y universal que surge de todas las músicas: el pellizco a los sentimientos, al alma, a lo más íntimo del ser humano.

 

 

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