Presiento una clausura memorable

Presiento una clausura memorable

Presiento que la clausura del 61 Festival tronará el domingo como acontecimiento memorable. El programa puede colocarse en la relación de aquellos que uno recuerda como algo especial. No hay más que fijarse en las dos obras fundamentales del mismo: la cantata Alexander Nevsky que Prokofiev compuso para la primera película sonora que Sergei Eisenstein filmara en 1938 con el mismo nombre, y la fabulosa orquestación que de los Cuadros de una exposición de Mussorgsky hiciera Maurice Ravel. Son dos obras con historia: la peripecia de caudillo ruso que peleó con los suecos y los teutones, una obra valiente y descriptiva que refrenda la categoría de la cantata para coro y una poderosa voz de mezzo. Y los Cuadros de la exposición, que tanto hemos escuchado en su versión pianística original, engrandecida por ese gran orquestador que era Ravel. Ya quisiera todo pintor tener un amiguete que describiera su obra como hizo Mussorgsky con Viktor Hartmann. Pero que no sea a título póstumo, claro está.

Para quienes gustan de alguna referencia histórica, diré que Alexander Nevsky la escuchamos en el Palacio de Carlos V solo el año 1975, y que la pieza de Mussorgky, en la versión raveliana, se gozó por vez primera en 1974, aunque se ha repetido en contadas ocasiones. El protagonismo interpretativo estará a cargo de la Orquesta del Capitolio de Toulouse y en el podio ese joven ruso, especialista en la música de su país, que es Tugan Sokhiev.

Por eso repito lo que hace años decía aquel simpático vendedor de los cupones de la ONCE: «Algunos van a llegar tardeee».

José Luís Kastiyo

Enviado por José Luís Kastiyo el 3 de Julio de 2012 a las 6:03 pm 

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