Frühbeck vuelve al Festival

Frühbeck vuelve al Festival

El maestro Frühbeck de Burgos recibió la Medalla del Festival en 2001, de la mano de Enrique Franco y Alfredo Aracil

El maestro Frühbeck de Burgos recibió la Medalla del Festival, de la mano de Enrique Franco y Alfredo Aracil. Palacio de Carlos V, 2001

Notas sueltas

José Luis Kastiyo

Dicen algunos que la falta de noticias son buenas noticias, pero eso es según y conforme, porque si se trata de acontecimientos que uno espera tal que ansioso, la llegada de noticias es la monda lironda. Y este es el caso que me invita a echar hoy mi cuarto a espadas. Cuando el final de 2013, que marcó el 62 Festival, se nos echa encima sin remedio, nos llega como agua de mayo un primer avance de la programación que nos espera, como anticipo de lo que podremos disfrutar en el 63 Festival, que Dios y los presupuestos guarden.

El atento seguidor del blog acaba de tener noticia del contenido de esta primera entrega, que lo primero que desvela son las fechas del comienzo y fin del programa: 20 de junio a 6 de julio de 2014. Y, lo segundo, algunos de los nombres señeros que darán sentido a conciertos y actuaciones.

Se me va a permitir que me entretenga en la personalidad de Rafael Frühbeck (y Frühbeck) de Burgos, a quien he tenido la fortuna de seguir en todas sus actuaciones granadinas. El es, sin duda, el director de orquesta que en los primeros 63 años de la historia del Festival más veces ha subido al podio del Palacio de Carlos V. Fallecido Ataúlfo Argenta en enero de 1958, la Orquesta Nacional quedaba huérfana de batuta y su presencia en el Festival se encomendó hasta 1962 -en que se nombró director titular a Frühbeck- a otros directores españoles y extranjeros. Sin embargo, ya en 1960 se invitaba por vez primera al director burgalés, un apuesto joven de 27 años quien ya había iniciado una prometedora carrera internacional, aunque permanecía activo como director de música militar, para cuyo acceso a ese Cuerpo, era notorio entonces, se exigía gran talento y una más que brillante formación teórica y práctica.

Frühbeck sorprendió desde el principio por su personalidad, por su fuerza expresiva y supo influir durante años en la propia programación del Festival. Añadamos que afortunadamente. Pues a Frühbeck se debe la apuesta de la presentación de la hermosa cantata escénica Carmina Burana de Carl Orff en 1966, y su repetición en 1995; la espectacular versión de la Octava Sinfonía de Gustav Mahler en 1970, (o sinfonía de los mil, apelativo que es una exageración numérica, pese al elevado número de sus intérpretes).Y que algunos paisanos graciosos dijeron entonces que era la Sinfonía de “las” mil, pues fue la primera vez que las entradas llegaron a costar mil pesetas.

El Festival debe a Frühbeck el formidable estreno en Granada de la cantata Atlántida de Manuel de Falla, en el monasterio de San Jerónimo en 1962. En diecisiete ocasiones estuvo incluido en los programas lo que, a vuela pluma, puede significar que ofreció más de una treintena de actuaciones.

El regreso a Granada del maestro, que acaba de cumplir 80 años, será un nuevo acontecimiento y debemos saludarlo con gozo y admiración, pues su experiencia es enciclopédica en el dominio de autores, obras, épocas y estilos. Será uno de los platos fuertes del programa del 63 Festival al frente de la Danish National Symphony Orchestra y obras de Richard Strauss y Héctor Berlioz en los atriles.

Así, que hay que estar atentos a la apertura de las taquillas, aunque eso sea en abril que viene.

Enviado por José Luís Kastiyo el 19 de Diciembre de 2013 a las 1:29 pm 

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