Crítica a una crónica fantasma

Crítica a una crónica fantasma

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José Luis Kastiyo

Lo más frecuente es que a los periodistas –como a cualquier hijo de vecino- no se nos reconozca a diario nuestra tarea. ¡Qué más quisiéramos! Salvo a las grandes firmas, ese seguimiento frecuente no se traduce en comentarios positivos del tipo «muy bueno lo tuyo de hoy». Es más anecdótico que te pare una mañana un lector que dice que te sigue a diario y te espete un «llevas razón en tu artículo de hace dos días en lo que dices sobre el AVE» cuando esos dos días se refiere a dos semanas y da la casualidad de que el comentario del periodista felicitado no iba acerca del AVE sino del dichoso Metro. Pero en todos esos casos, y en cualquier otro que alguien comenta algo que has escrito en los papeles, hay que felicitar efusivamente al lector aunque no recuerde o confunda el tema tratado. La buena intención es lo que cuenta. Se podría escribir una tesina sobre esas vivencias, algunas de ellas verdaderamente divertidas, que entran en el curro de este oficio de lobos.

Pero lo que no había experimentado nunca es verme sometido a una crítica feroz por un artículo que nunca he escrito, relativo a una actuación a la que no asistí en el Festival granadino.

La otra noche, en el Generalife, en un descanso de la Carmen de Bizet vista por los danzarines noruegos, va y se me acerca un viejo amigo ligado a la música, que conoce muy bien el paño de los que escribimos en los papeles y después del atento saludo me cuenta: «He leído tu crítica sobre el Requiem de Brahms.» «¡Qué raro! Si hace decenios que no hago crítica. Y mucho menos del Human Brahms, al que no asistí porque el público tenía que permanecer de pie y servidor no puede estar sin asiento durante tanto rato. Me extraña mucho. Por cierto, por curiosidad, ¿era acertada esa crítica?». «No la comparto en absoluto. Porque… (aquí, la crítica a la supuesta crítica mía)». «¿No será que te has confundido con algunos de los críticos de los diarios granadinos?». «No, no… Bueno, en realidad yo no la he leído, es que un amigo que la ha leído me ha dicho que la has escrito tú y por eso te digo que no comparto tu comentario». «Lo siento mucho, pero no puedo hacerme cargo del reproche».

No pude saber nada más sobre esa crítica fantasma que me ha valido una reprimenda. Si al menos me hubiese dicho en qué medio se había publicado podría haber pasado por caja a ver si me la pagaban.

Enviado por José Luís Kastiyo el 1 de Julio de 2015 a las 5:21 pm 

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