Conmoción en el mundo de la música por el fallecimiento de Rafael Frühbeck de Burgos

Conmoción en el mundo de la música por el fallecimiento de Rafael Frühbeck de Burgos

De Burgos, primer plano

El famoso director iba a dirigir el concierto inaugural del Festival el próximo dia 20

Notas sueltas

José Luis Kastiyo

Apenas hace una semana que la familia del director de orquesta Rafael Frühbeck de Burgos anunciaba oficialmente la despedida de los escenarios del admirado músico español. Apenas diez días antes de su programada actuación en Granada, en el concierto inaugural del 63 Festival, nos llega la triste noticia de su fallecimiento. A una preocupación seria surgida de su renuncia a seguir en activo, sucede la tremenda realidad de su muerte. Tal como él decía recientemente, quería morir sobre el escenario, “con las botas puestas” aunque él calzara el brillo inapelable de sus relucientes zapatos de charol. La música, lo ha repetido siempre, le daba fuerzas para continuar en la brecha y cumplir una agenda que no rebajaba de cien cada año, los conciertos o actuaciones en el podio y los escenarios de las más grandes orquestas o en el foso de los más acreditadas casas de ópera del mundo, en todos los continentes. La música le ha dado hálito hasta el final pues hace muy poco tiempo que hubo de suspender actuaciones a causa de una salud precaria que difícilmente lo tenía en pie. Reconocía que aparte de esa fuerza nacida de los pentagramas de los días de concierto, aún seguía aprendiendo más y más, descubriendo matices, sugerencias, propuestas que en esas páginas dejaron escrito los compositores.

En el Festival de Granada la triste noticia, temida por esperada, ha causado la natural conmoción, pues la figura de Frühbeck ha sido fundamental en su propia historia pues consta que en más de 45 ocasiones subió al podio del Palacio de Carlos V, con frecuencia ante obras singulares que han ido desde el Mahler de su Octava Sinfonía a la Atlántida de Manuel de Falla, el Fidelio de Beethoven o esos Carmina  Burana de Carl Orff que escucharemos en su recuerdo en los días finales de este 63 Festival. Pero al lamentar la desaparición de Rafael Frühbeck y el golpe afectivo para cuantos lo conocimos y escuchamos durante tantos años, no debemos limitar ese sentimiento de dolor a nuestro entorno granadino. Es preciso, y de justicia, reconocer que la música culta española y mundial se sentirán igualmente afectadas por la desaparición de este artista grande, vital, de sobresaliente autoridad con la batuta, de formación artística irrepetible, una de las figuras más justamente aplaudidas durante las más de cinco décadas y media de su apasionante biografía de músico.

A su familia, a los aficionados a la música en general y a cuantos le siguieron durante años en el Festival de Granada, nuestro más sentido pésame por una muerte, siempre prematura, cuando se trata de figuras de la dimensión artística de Rafael Frühbek de Burgos, ese gran maestro del pentagrama.

Enviado por José Luís Kastiyo el 11 de Junio de 2014 a las 11:35 am 

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