Notas Sueltas

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Una apuesta para un concierto clave

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José Luis Kastiyo

07_07_Miguel Rios y OCG - Jose Albornoz-9Tenemos que echar mano a eso que se dice de que todos los santos tienen octava. Me refiero a que todavía, pese a que han pasado varias fechas, se sigue hablando del acontecimiento que supuso el concierto que fusionó en un mismo programa lo que nunca se había producido en 66 años de Festival: la música llamada clásica, nada menos que Beethoven para que no hubiese disimulos, y el rock and roll de ese fenómeno de la especialidad que es Miguel Ríos. Había expectación, pero con el matiz de “ma non troppo”. Era fuerte la apuesta, aunque no llegase a ser de las de tentarse la ropa para comprobar que en el bolsillo seguía la pata de conejo de la buena suerte. Sin embargo, desde que se pusieron en marcha Pons, Ríos, la OCG y el grupo que acompaña al granadino, desaparecieron las dudas, si es que quedara alguna. Al final, entre los asiduos al Festival desde muchos años atrás, la opinión entusiasta era unánime: habíamos asistido a un concierto que marcará una fecha clave en un programa general muy brillante, desde la inauguración por Zubin Mehta. Lo que se dice una noche inolvidable. Eso explica las innumerables felicitaciones al director Diego Martínez, quien cierra de manera sobresaliente sus cinco años de afortunada gestión, pese a la grave crisis presupuestaria que supo bandear sin perder la sonrisa.

Pablo González, London 7 November 2016TodosPor lo demás, estamos tocando el final de una 66 edición que todavía se reserva algunos espectáculos de postín y ponemos el puntero de la atención en la jornada de clausura. Será un homenaje a Mozart a través de una selección de arias, dúos y oberturas de sus más famosas óperas. El Festival acoge a los cinco ganadores de I Concurso Internacional de Ópera Mozart de Granada, celebrado recientemente. Aparte del rico y conocido repertorio del genial compositor salzburgués, es una oportunidad única para descubrir las voces de estos cuatro jóvenes valores: dos sopranos, una mezzosoprano y un barítono, al que sumamos la participación especial de un tenor invitado, con lo que la variedad del  repertorio a interpretar está garantizada, aparte de la calidad de estos ganadores. Estarán apoyados por la valiosa colaboración de la Orquesta Ciudad de Granada, dirigida por el carismático, apasionado y versátil Pablo González.

Enviado por José Luís Kastiyo el 13 de Julio de 2017 a las 10:18 am 

Beethoven vs Rock and Roll en el Festival de Granada

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José Luis Kastiyo

Por vez primera, cree uno recordar, figura en la programación del Festival una sesión mixta entre música de la llamada “clásica” y la del rock and roll. Esa unidad musical consolidada aquí durante muchos años, de la Orquesta Ciudad de Granada con “su” director Josep Pons, y el rockero español por excelencia que es Miguel Ríos, se han puesto de acuerdo para una sesión que cuenta de antemano con el beneplácito de los espectadores: agotaron el taquillaje en pocos días. Lo que no he podido indagar es si el tirón de la demanda venía respaldado en mayor medida por quienes siguen a Beethoven contra viento y marea o por aquellos que son fieles a las músicas largos años acreditadas del paisano, intérprete del popular Himno de la Alegría inspirado en el mismo compositor alemán. En este punto cabe preguntarse: ¿Habrá el día 7 de julio en Carlos V espectadores que nunca escucharon a Beethoven? Algunos, en cambio, ¿jamás se entusiasmaron junto a las decenas de miles que aplauden y gritan ante la vitalidad de un rock bien interpretado?

07_06_encuentro con Miguel Rios y Josep Pons - Jose Albornoz-6 1Lo que sí está claro es que parece que se conciliarán pacíficamente los gustos de las músicas rock y clásicas en la misma sesión. Sobre todo cuando ambas van a estar servidas por la calidad de la plantilla de la Orquesta Ciudad de Granada y los apoyos puntuales, en la segunda parte, del equipo instrumental que asiste habitualmente a la voz de Miguel Ríos. Cuando la música es buena todos la aprecian, a todos emociona, aunque necesariamente no siempre la entiendan. No hace falta entender de música para gozar con ella.

En este sentido, la del viernes puede ser una experiencia a tener en cuenta. Daría pie, un poner, a programar una sinfonía clásica en la segunda parte de un concierto de un buen festival de rock and roll.

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 6 de Julio de 2017 a las 11:54 am 

María Dueñas, la excepcional violinista granadina

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José Luis Kastiyo

Hace tres años alguien dejó escrito en este blog: “Con una técnica y un sentimiento que van mucho más allá de lo que sería plausible en un alumno destacado de fin de carrera, la violinista granadina María Dueñas, de diez años, evidencia unas aptitudes innatas que solo perfeccionarán su propio esfuerzo, su constancia, su ilusión y la dirección y consejos de maestros de alto nivel técnico y experiencia de gran escuela, que le descubrirán estilos, épocas y repertorios”. El mismo tipo añadía entonces: ”Tengo un sueño: ver y escuchar a María Dueñas en la programación del Festival Internacional de Música y Danza de Granada.”

Y mire usted por donde, que en la más que interesante etapa que ahora concluye, el Festival confirma su apuesta por un talento acreditado a muy temprana edad. María ha crecido artísticamente de manera sorprendente a nivel internacional y por eso, la tarde noche del próximo 4 de julio, el Patio de los Mármoles del histórico Hospital Real está reservado para quienes quieran ser testigos de un acontecimiento: la jovencísima violinista granadina ofrecerá testimonio de su excepcionalidad, que se acredita ya en un currículum pleno de relevantes premios internacionales alcanzados los últimos años. Aquí no hay truco ni cartón. Estamos ante una artista de las que hacen historia.

Maria DuenasAhí están el Prinz von Hessen 2017 concedido por la Kronberg Academy (Alemania), el premio absoluto en el Concurso Internacional Giovanni Musicista en Treviso (Italia), el primer premio en el Concurso Internacional Leonid Kogan (Bruselas), el Grand Prix en el 14 Concurso Internacional de Telemann (Polonia) siendo la primera vez que se concede un Grand Prix a lo largo de las 14 ediciones del concurso, así como el premio a la mejor interpretación de sonata para violín solo, premio en el Concurso de Música de Cámara en Austria con el Hamamelis Quartet y el Premio Absoluto en el Concurso internacional Luigi Zanuccoli (Italia), recibiendo un violín de la luthier Riccarda Dacquatti de la Escuela de Lutería Cremonensis. ¿Hay quién dé más?

María Dueñas, que también ha sido premiada y estrenada como compositora, reside en Viena y disfruta de un violín Nicolo Gagliano (Nápoles 1774) propiedad de la República Federal Alemana, cedido generosamente por la Fundación Musikleben.

Por méritos propios merece el apoyo y el aplauso de sus paisanos.

Enviado por José Luís Kastiyo el 4 de Julio de 2017 a las 10:14 am 

Antonio vuelve a Granada

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José Luis Kastiyo

Granada, el Festival granadino, no podía estar ausente por mucho tiempo de un recuerdo y homenaje a Antonio, el bailarín y bailaor que tantas noches de gloria protagonizó a lo largo de sus primeros treinta años de historia. Hace unos meses que se cumplieron dos décadas del fallecimiento del genial artista y es un feliz acierto que la dirección del Festival haya invitado al Ballet Nacional de España, que dirige Antonio Najarro, para que presente en el Teatro del Generalife su espectáculo de homenaje a Antonio Ruiz Soler, que así se llamaba en “su versión” de coreógrafo el artista al que, como intérprete, solo le bastaba el nombre de pila.

Antonio fue, con Andrés Segovia, pionero en el  entusiasmo cuando a finales de 1951 se decidió crear un festival de música y danza en Granada. Él y su pareja artística Rosario inauguración el primer Festival en la Plaza de los Aljibes en junio de 1952 y su éxito fue de tal alcance que por los organizadores se decidió construir un escenario al aire libre en el Generalife, lo que se hizo de prisa y corriendo. Antonio, ya sin su compañera Rosario, inauguró el nuevo teatro el año siguiente, no sin plantear dos días antes del debut que el escenario era muy pequeño y allí no podía estrenar su espectáculo. El típico meter la peste en un canuto, porque todo resultó de fábula.

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Ya desde aquel año estrenó sobre el escenario del Generalife unas coreografías insuperables que el Ballet Nacional de España recuerda ahora, sesenta y tantos años más tarde de su presentación. Nos volverán a emocionar, entre otras, su “Zapateado” de Pablo Sarasate, “Eritaña” de Albéniz, “El sombrero de tres picos” de Falla; la “Fantasía galaica” de Ernesto Halftter  y nos acercarán el recuerdo de otras coreografías inolvidables, como las “Danzas fantásticas” de Turina; las “Sonatas” del padre Soler,  sin olvidar su electrizante “Martinete”, con su taconeo a los sones del golpear de la fragua. El entusiasmo levantaba entonces al público de sus asientos. Antonio, como bailarín y bailaor tenía en su menuda figura una personalidad impresionante, que se crecía sobre el escenario y durante décadas fue el artista de su especialidad que más brilló en teatros de todo el mundo. Como creador, dejó para la posteridad unas coreografías que le hacen eterno en su arte, pues perduran en el tiempo como podremos comprobar el viernes día 30. De esta forma lo recordaremos como el artista que fue y como el genio que llenó noches imborrables en el Generalife. El viernes, Antonio vuelve a Granada.

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 29 de Junio de 2017 a las 12:40 pm 

Zubin Mehta desde 1964

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José Luis Kastiyo

El Festival de 1963 había soportado una crisis que le hizo temblar las canillas. Por eso, el Ministerio que era el principal gestor y patrocinador, al hacer balance anunció como gran novedad que el año siguiente se presentaría a un joven director indio, de la India, de veintitantos años, que venía precedido de gran fama. Nunca había actuado en España, por lo que la expectación ante los ensayos matinales con la Orquesta Nacional en el Palacio de Carlos V, en 1964, “vinieron precedidos de ruidos, gritos, empujones y una constelación de cosas…”, como señalaba la prensa madrileña, sin duda celosa por el acontecimiento. Los primeros gratamente sorprendidos por el carisma y personalidad del joven fueron los músicos de la ONE, que coincidían en que aquel director “era  otra cosa”. Se duplicó la venta de entradas aquel año. Doña Sofía, a la sazón Princesa de España, vino a sus conciertos y repitió cuando Mehta volvió en 1968 y cuando regresó en 2011. Eso se llama fidelidad artística.

ZM-RP 23 junio  con DMNo obstante, se ha prodigado poco en el Festival Zubin Mehta, pero su reputación creció durante décadas hasta ser uno de los primeros nombres del podio en todo el mundo. Y lo sigue siendo. Es uno de los tres directores más influyentes. Eso explica que las localidades para el concierto inaugural se agotaran en pocos minutos porque al prestigio de la batuta hay que añadir el programa: la Novena Sinfonía de Beethoven. Una noche inolvidable con el atractivo director indio, 53 años después de aquel junio de 1964.

Esta brevísima referencia es para anotar un descalabro morrocotudo en el historial de los presuntos buenos aficionados granadinos. Resulta que allá por los primeros ochenta –la fecha no la tengo anotada- el Área de Cultura del Ayuntamiento tuvo el buen tino de contratar a la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino dirigida por el mismísimo Zubin Mehta, de la que ha sido titular desde 1985. Se esperaba un lleno total. La vergüenza fue que apenas si ocupamos cuatro o cinco filas de asientos de la sala en el Auditorio Manuel de Falla. Había más músicos en el escenario que espectadores en las butacas. Algo inexplicable, pero de auténtico sonrojo, oiga. ¡Qué fatiga!

Enviado por José Luís Kastiyo el 23 de Junio de 2017 a las 12:34 pm 

El calorín

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José Luis Kastiyo

A la vuelta de unos pocos días, mismamente los que median entre hoy y el viernes próximo, el 66 Festival Internacional de Música y Danza inaugurará sus funciones, esperadas este año “como agua de mayo”. Valga la expresión en un doble sentido: que el programa ofrece sugerencias atractivas que todos esperan disfrutar y que la lluvia, que en mayo es vida para las cosechas, sin estar presente estos días anuncia una deseada bajada de temperaturas, que va a refrescar el ambiente. O sea, que ya el viernes podremos disfrutar del Palacio de Carlos V sin agobiarnos de calor. El final de la Novena beethoveniana será un himno de la alegría por la retirada –eso dicen- de la calor desesperante de las últimas semanas.

No olvidemos que el calor tórrido se adueñó de algunas noches de Festival a lo largo de su historia. Unas veces era el resultado de una sequía mantenida que justificó, el 25 de junio de 1991, hace justo 26 años, una experiencia insólita: Los músicos de Han de Changan (China) invocaron la lluvia en el Generalife en su actuación de aquella noche. En su procesión, elevaron sus oraciones mediante cantos y bailes del río Amarillo. No llegó a llover pero, igual que ahora, vino muy bien un refrescón de la temperatura.

Lo que algunos asiduos temían, de seguir el sofoco que no cesa, es que cuando la noble piedra del Palacio de Carlos V incorpora el ardor acumulado del día al denso ambiente de una noche de calorín, el bochorno se hace sólido para artistas y espectadores. Los responsables del Festival han aceptado en ocasiones que los músicos se desprendan de la chaqueta del frac para actuar en el escenario. Con la Orquesta Filarmónica della Scala de Milán en el Palacio de Carlos V (en la noche del 2 de julio de 1994) el director Wolfgang Sawallisch, solicitó si los músicos podían aliviarse de la prenda superior del terno, cosa que hicieron (salvo el solista, Ángel Jesús García, y el propio director, quienes permanecieron íntegramente vestidos). Al día siguiente, en la noche de la clausura, el barítono Ruggero Raimondi no quiso dejar su americana en el camerino pero entre canción y canción bajaba del escenario; un ayudante le esperaba con un cubo de agua; el cantante se refrescaba la cara y la cabeza, se echaba el pelo hacia atrás, se peinaba y volvía a salir, según recordaba el crítico José Luis Pérez de Arteaga, inolvidable testigo de excepción de los aconteceres del Festival. Todos confiamos en que el alivio anunciado se haga efectivo de manera aceptable.

Un ruego al final. Sería estupendo y novedoso -si no es mucho pedir- que el agua que se  adquiere en los alrededores del Palacio de Carlos V esté fresca.

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 19 de Junio de 2017 a las 8:35 pm 

Una Presentación a la antigua usanza

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José Luis Kastiyo

Cuando se abren las taquillas – esto es, el  próximo 5 de abril- es cuando el Festival entra en la vorágine de poner todo a punto para que la programación prevista sea disfrutada. Por cierto que nos habíamos acostumbrado los últimos tres años a que la presentación del programa constituyera en sí mismo un espectáculo. Iba más allá del tradicional acto formal con una presidencia integrada por las dignísimas autoridades, que se unen –nunca más apropiado el vocablo- en  el Consejo Rector; una nutrida representación de los cada vez más numerosos miembros del necesario Club del Mecenazgo; y la siempre ostensible presencia de los medios de comunicación, en cuyo grupo todavía me siento integrado.

Pero hace tres años y pico el “tradicional acto formal” pasó a ser una velada muy amena, variada e interesante en la que el protagonismo todo lo acaparaba la oferta del inminente Festival. Es de recordar de manera especial la sorpresa del primer año, en el Teatro Isabel la Católica, con el aforo cubierto por los centenares de invitados, con las proyecciones a gran pantalla mostrando el anticipo de artistas, conjuntos musicales y compañías de Ballet y, en el escenario, la figura, la voz y la palabra de José Luis Pérez de Arteaga. Su amenidad y su inconfundible personalidad profesional, a quien tantas veces habíamos seguido en sus retransmisiones de eventos musicales internacionales, estaba allí, en exclusiva para el Festival de Granada. Fue tan convincente en la novedosa presentación que al término de la velada más de uno preguntaba: “Por lo que hemos visto y oído, de estar las taquillas abiertas hoy mismo se habrían agotado más de un espectáculo”. Pero Pérez de Arteaga se nos marchó para siempre y ya no podremos verlo y escucharlo retransmitir los conciertos del Palacio de Carlos V. Una ausencia muy dolorosa.

Aparte de aprovechar la coyuntura para rendir de nuevo un cariñoso recuerdo al amigo y compañero admirable, refiero que este año se ha vuelto al modelo antiguo para la presentación del programa. Solo se ha movilizado al Consejo Rector, a los patrocinadores y a los imprescindibles “chicos de la Prensa”. No ha habido  espectáculo previo que ofrecer al respetable público que llena la sala. Menos mal, que todo hay que decirlo, que la calidad de cuanto ha programado para esta ocasión el director saliente, Diego Martínez, no requiere de apoyos externos. El plantel de artistas es suficiente por sí mismo para mantener al alza el prestigio internacional del Festival granadino, al que deseamos numerosos y felices aniversarios.

Enviado por José Luís Kastiyo el 31 de Marzo de 2017 a las 12:54 pm 

Pérez de Arteaga en el recuerdo

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José Luis Kastiyo

 

La verdad es que no se entendería bien el Festival Internacional de Música y Danza de Granada si su difusión en los últimos treinta y tantos años no estuviese ligada a la palabra impresa y a la voz de José Luis Pérez de Arteaga, el periodista y musicólogo que acaba de fallecer a los sesenta y seis años de edad. Ha sido una suerte contar con su categoría profesional e intelectual, con sus enciclopédicos conocimientos musicales, con su enorme cultura en tantos campos del saber. Y con su cabal bonhomía: su afabilidad, su sencillez, su bondad y su honradez en el carácter y en el comportamiento.

Nos recordaba hace años que había sido fiel espectador del Festival desde 1970 y que desde poco después comenzó a escribir y hablar del mismo en la prensa escrita y en la Radio, donde su inconfundible voz ha sido familiar para millones de seguidores, no solo en las retransmisiones de eventos musicales internacionales –nos queda aún en el más cercano recuerdo su tradicional presentación del último Concierto de Año Nuevo, desde Viena- sino en sus programas de Radio Clásica de RNE de El mundo de la fonografía, y de las propias retransmisiones desde Granada de programas completos del Festival, cosa que llevó a cabo desde 1992 en los distintos escenarios de la Alhambra.

8 Micro RNE-JA AlbornozPérez de Arteaga vivía el Festival, su Festival, -de cuyo Patronato y Comisión artística formó parte durante varios años- de manera intensa. No se limitaba a comentar las retransmisiones granadinas trufadas de un rico anecdotario, lo  cual ya era un lujo para todos, sino que entrevistaba a los más destacados intérpretes poniendo una vez más en evidencia su excepcional dominio de la historia y la actualidad de la música clásica. Su fino sentido del humor era característico, así como su predisposición a una amena charla de sobremesa que corroboraba que el mundo de la música y los músicos no tenían secretos para él.

En el Festival, la noticia de su fallecimiento ha caído como un trallazo emocional, pues aunque en junio y julio pasado se apreciaba una desmejora de su aspecto físico, al estar saliente de una dolencia ya superada, la firmeza de su retransmisión del 1 de Enero desde Viena auguraba la certeza de que José Luis Pérez de Arteaga estaría con todos nosotros el próximo mes de junio para disfrutar de su amistad y de sus irrepetibles valores personales y  profesionales. Pero se nos ha ido para siempre este hombre insustituible.

#HastaSiempreArteaga

Enviado por José Luís Kastiyo el 9 de Febrero de 2017 a las 12:59 pm 

¡Cuidado con los móviles!

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José Luis Kastiyo

Está uno de regreso, que es una forma de decir que retoma el hilo de la conversación, o bien que se supera el espacioso calderón musical que marcó un silencio entre los acordes del último programa de 2016 y las noticias que anunciaban que ya están abiertas las taquillas para tres de los espectáculos previstos para el próximo 66 Festival. Como el año pasado, con un éxito que superó las expectativas, esta Navidad se ha vuelto a la experiencia del “Regala Festival” y, por lo que uno ha podido saber, redoblando el interés de todos.

El secreto de la cosa está al alcance de la mayoría; es muy sencillo. Todo consiste en ofrecer la apertura de taquillas con el indiscutible respaldo de un avance de programas atractivos: por ejemplo: El Pink Floyd Ballet de Roland Petit, del Teatro di San Carlo de Nápoles; el impresionante Réquiem de Verdi servido por la Orquesta y Coro de la ONE y un cuarteto de grandes voces; y una selección de grandes obras del Barroco en torno a la figura del “padre de la música” J.S. Bach, protagonizadas por la Orquesta del Siglo de las Luces (OEA), que se presenta en el Festival de la mano del director galo William Christie, director emérito de esta agrupación.

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Por cierto, ya que mentamos a William Christie y a propósito de su esperada actuación del 25 de junio en el Palacio de Carlos V, hagamos referencia a su reacción de hace unas pocas semanas, cuando en el Auditorio Nacional de Madrid dirigía “El Mesías” de Händel. Resulta, que al final de la primera parte de la obra, en un aria de las más íntimas y recogidas de la partitura, sonó un teléfono móvil desde una de las tribunas laterales, las que están más cerca del escenario. Christie silenció a la orquesta y se dirigió al causante del estropicio: “Acaba usted de cargarse uno de los pasajes más bellos de una de las obras más hermosas jamás escritas. ¡Fuera!”, gritó, mientras la persona que portaba el “celular” abandonaba su asiento. Días antes de lo de Madrid, en el Palau de la Música de Barcelona, el mismo director llamó la atención a un impertinente espectador que no paraba de hacer fotos.

Aviso, pues, a navegantes. No demos la oportunidad a William Christie de que nos saque los colores en nombre de Bach. Lamentablemente “hay gente pa tó”.

Enviado por José Luís Kastiyo el 5 de Enero de 2017 a las 12:51 pm 

Funcionan los Amigos del Festival


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José Luis Kastiyo

El Festival nos daba recientemente la noticia de que el presidente de su Asociación de Amigos había efectuado una primera entrega de seis mil euros como aportación inicial al presupuesto de ingresos de la entidad. La modestia de la cuantía no infravalora el ejemplar significado de la aportación. Es la primera vez que esto ocurre y la noticia pone de manifiesto que la Asociación, aunque nacida hace poco tiempo, muestra ya evidente pujanza no solo por el número de sus miembros, que va creciendo paso a paso, continuamente, sino por la generosidad de todos ellos, cada uno en la medida de sus posibilidades. En otras palabras, que la Asociación funciona, que está viva y que se cuenta con ella.

Amigos.hazte amigos

En este sentido, cabe destacar que la relación nominativa de los miembros de la Asociación no lleva incorporado el dato de la cifra con que cada socio contribuye a ese fondo. Nadie quiere significarse desde ese punto de vista. Lo que cuenta es la suma total y el empeño de cada uno de sus asociados en incorporar nuevos amigos. Lo que cuenta es el destino finalista de la contribución dineraria personal, aunque, como en el caso de esta primera aportación, no pase de constituir un modesto granito de arena en la tarea de construir un Festival cada año más robusto que, de paso, anime a otros a despertar idéntico sentido de amistad.

Las administraciones públicas, que patrocinan el Festival con su decisiva dotación presupuestaria, son conscientes de lo que significa el evento cultural de primera magnitud, que cumple estos días sus primeros sesenta y cinco años. De ahí el admirable entendimiento entre las instituciones locales, autonómicas y estatales que se concilian de manera tan especial en este caso. Un ejemplo que también es palpable en el Círculo del Mecenazgo, que va creciendo con la incorporación de nuevos miembros sensibilizados ante la propuesta que cada año presenta el Festival. Por todo ello es por lo que saludamos esta primera ayuda de los Amigos del Festival, en la certeza de que seguirán futuras y más abultadas colaboraciones.

 

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 4 de Julio de 2016 a las 11:40 am 

Aplausos a destiempo


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José Luis Kastiyo

Hacía tiempo, años, diría yo, que el público no aplaudía al término de los diversos movimientos intermedios, un poner, de una sinfonía. Al concluir el último movimiento es natural que se aplauda. Obligado si, como es habitual, todo ha ido de perlas. Hasta hace poco, no importaba que la conclusión de ese movimiento se manifestase con la orquesta empleada a fondo en todas sus secciones, incluida la percusión, que es la que más anima a romper en aplausos. Pero este año son demasiadas las noches en las que parte del público se arranca con entusiasmo mientras la mayoría del respetable se esfuerza en pedir silencio, diciendo “shissss”, porque a lo mejor quedan dos o tres partes antes de que concluya la obra, que entonces es cuando hay que atizarle a la ovación sin el menor comedimiento.

La cosa tiene dos lecturas. Si no se interrumpe con aplausos a destiempo hay que suponer que el personal sabe de qué va la obra y respeta (de ahí lo de respetable público) en su justa medida al acontecer de la función. Hay veces que algún espectador se sabe tan perfectamente la partitura que la dirige con gestos de la cabeza y de las manos, casi al mismo nivel que lo hace el director que está en el escenario. Eso hacía la otra noche una señora que tenía cerca y la verdad es que uno se podía ahorrar el contemplar la gestualidad del conductor de la obra. La otra lectura, lejos de estos casos poco frecuentes de tanto conocimiento, es que se trata de espectadores de buena voluntad, llevados al Palacio de Carlos V con la animosa ilusión de participar “en los festivales”. Y que aprenden pronto, pues la otra noche, después de una primera parte interrupta, se guardó el más admirable de los silencios en la segunda parte del concierto. Como tiene que ser, que para eso en los programas de mano el Festival informa de la duración de cada obra. Es cuestión de un poco de picardía: si dice que 42 minutos, pues resistir ese tiempo con las manos quietas.

Pero esto, que anotamos en vivo en el recinto de Pedro Machuca, pasa en otros lugares. Mientras el taxista que nos bajaba la otra noche nos confesaba que su niño de nueve meses ya va a clases de música en el Centro de Iniciativas Musicales, otro compañero suyo nos relataba el comentario de una familia que acababa de asistir a una función de ballet en el Generalife: “Qué cosa más aburrida, –decían- los bailarines se pasan todo el rato dando vueltas, sin hacer nada más”.

O sea.

Enviado por José Luís Kastiyo el 29 de Junio de 2016 a las 4:54 pm 

Demolieron la casa de Manuel de Falla en Mallorca


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José Luis Kastiyo

Hace unos días el Archivo Manuel de Falla distribuyó un comunicado en el que se afirmaba que acababan de demoler la casa en la que Manuel habitó durante sus estancias en Mallorca en 1933. El músico, que vivía entonces en Granada, viajó a Mallorca huyendo de los ruidos que se producían en nuestra ciudad y buscando la calma perdida en los difíciles años previos a la Guerra Civil. Mosén Thomas, director de la Capella Clásica, recordaba la nota del Archivo granadino, se ocupó de buscarle un lugar tranquilo donde pudiera retomar su trabajo de composición. En esa casita compuso la Balada a Mallorca sobre un tema de su admirado Chopin, que también habitó en Mallorca. En el Archivo Manuel de Falla se conserva abundante documentación original sobre los meses que Falla pasó en esta casa, singular no sólo por su tipología sino también porque en ella tuvo su hogar un gran creador, como lo fue don Manuel.

El Archivo Manuel de Falla se hizo eco en su día de la alarma encendida por la Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos ARCA. Pero el Consell Insular de Mallorca y las instituciones públicas implicadas, sin embargo, no han evitado el gran daño ocasionado al privar al mundo de la cultura de un enclave de tan señalado valor sentimental.

Por fortuna, en Granada, el Ayuntamiento adquirió en 1962 el Carmen de la Antequeruela y en ese lugar tan sencillo como entrañable, se instaló la Casa-Museo que ofrece al visitante la emoción de los muebles, objetos y enseres con los que don Manuel y su hermana María del Carmen, crearon un hogar que se mantiene como foco espiritual del permanente homenaje de Granada al músico. De una forma tan triste, la casita de Mallorca ha causado baja en el catálogo de aquellos lugares que acogieron a don Manuel. Si el Carmen de la Antequeruela fue declarado Bien de Interés Cultural, el chalet Los Espinillos en Alta Gracia, Argentina, se ha convertido en un concurrido museo, y las casas en las que nació y pasó su infancia en Cádiz también se conservan intactas.

En estos días de Festival, en los que la figura de Falla se mantiene en todo su esplendor, sentimos tener que hacernos eco de tan lamentable noticia.

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 22 de Junio de 2016 a las 12:45 pm 

Vuelve triunfador el director granadino Gómez Martínez


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José Luis Kastiyo

El director de orquesta granadino Miguel Ángel Gómez-Martínez, medalla de honor del 65 Festival, no había vuelto por el Palacio de Carlos V desde l997, así es que se espera con ganas su actuación de esta noche de domingo. Durante esas casi veinte temporadas su carrera ha mantenido el alto nivel que refrenda su prestigio internacional, que le ha hecho volver a España de nuevo como director titular de la Orquesta y Coro RTVE.

Decenas de funciones de ópera en teatros internacionales, (Viena, Budapest, Copenhague, Zurich, Munich, Salerno, Hamburgo, Varsovia, Bucarest, Buenos Aires y Tokio entre otros), con más de veinte títulos distintos, y centenares de conciertos en numerosos países no le han impedido conciliar esa tarea con la dirección general de Música de la ópera de Berna, la dirección titular de la Orquesta de Valencia o las funciones de director artístico y titular de la orquesta del Festival de Pascua de Bayreuth, entre 2001 y 2011, aparte de su participación en Festivales internacionales como el de Salzburgo. Hace un par de meses dirigió en Madrid el estreno mundial de la ópera Juan José de Sorozábal y en Valencia, también en estreno absoluto, la obra Cartas de un enamorado, para barítono y orquesta, compuesta por él mismo.

En Tiflis (Georgia) dirigió un concierto a beneficio de las víctimas de la guerra entre Rusia y Ucrania en un pabellón con más de 10.000 espectadores, retransmitido por Eurovisión a toda Europa, con el Requiem de Verdi. Y en Lucca (Italia), un concierto conmemorativo del ciento cincuenta aniversario del nacimiento en dicha ciudad de Giacomo Puccini. Gómez Martínez fue el preferido por la organización al considerarlo el mejor intérprete de Puccini en todo el mundo.

SONY DSCSu actividad como director no le ha impedido su dedicación a la composición, produciendo una decena de obras para piano solo, un concierto para piano y orquesta, un concierto para violín y orquesta, otro para violoncello y orquesta, un Allegro de Sinfonía y otras páginas para grupos de cámara, aparte de la Sinfonía del Descubrimiento y la Sinfonía del Agua ya estrenadas.

Se casó con la granadina Alessandra en febrero de 2011, en Viena. Como anécdota: los solistas de cuerda de la Filarmónica de Viena se ofrecieron para interpretar tres obras durante la ceremonia. Que los solistas de la Filarmónica de Viena hayan tocado en una boda, por primera y única vez según aseguraron los músicos, es un hecho sin precedentes. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

 

Enviado por Prensa el 19 de Junio de 2016 a las 9:07 am 

Homenaje a Maya Plisetskaya con la Compañía Nacional de Danza


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José Luis Kastiyo

Hablábamos hace unos días de las jornadas sobre España y les Ballets Russes que se desarrollaron en Granada durante el Festival de 1989. Aquella cita tuvo una importante repercusión internacional pues asistieron las más destacadas figuras de la danza. Entre ellas la bailarina rusa Maya Plisetskaya, figura estelar del Ballet del Teatro Bolshoi del que fue durante años primera bailarina absoluta. La Plisetskaya, que tuvo nacionalidad española, actuó en el teatro del Generalife en 1988, bailando la suite Carmen. La música de Bizet estaba servida por una coreografía creada especialmente para ella por el cubano Alberto Alonso. Una coreografía que le entusiasmaba, pero que le proporcionó no pocos quebraderos de cabeza por parte de las autoridades soviéticas que no aceptaban ni el “provocador” vestuario de la protagonista, ni la elocuencia de las piruetas propuestas por el prestigioso coreógrafo. En aquella ocasión la genial bailarina dejó personal testimonio en Granada de su excepcional y no igualada expresividad, de su altísima categoría de primera dama mundial de la danza.

f53_01Por eso el Festival quiere rendir recuerdo y homenaje a Maya Plisetskaya con la actuación de la Compañía Nacional de Daza –que ella dirigió de 1987 a 1990- cuando se denominaba Ballet del Teatro Lírico Nacional- con motivo del primer aniversario de su muerte, ocurrida en Munich el 2 de mayo del pasado año. Para ello, en el programa que presentará dicha compañía el lunes 20 de junio, se han incluido algunos números del repertorio más aplaudido que jalonaron los máximos éxitos internacionales de la biografía de Maya, como es la escena del cisne negro del Lago de los cisnes de Chaikovski o Carmen.

Será un emotivo homenaje a quien se otorgó el premio Príncipe de Asturias, entre otras distinciones  internacionales.

 

Vídeo relacionado

La muerte del cisne

 

Enviado por Prensa el 17 de Junio de 2016 a las 1:14 pm 

Un siglo desde que Manuel de Falla presentara a los granadinos sus Noches en los jardines de España


Notas sueltas

José Luis Kastiyo

De nuevo este año el Festival dedica una de sus sesiones musicales a recordar aniversarios destacados de alguna de las obras del maestro Manuel de Falla. Así, hemos evocado con anterioridad El retablo de Maese Pedro, La vida breve y El amor brujo y esta vez festejamos los primeros cien años de una de las obras cumbre de la producción del compositor: Noches en los jardines de España.

Concierto Palacio Carlos V 1916En esta breve referencia voy a recordar las veces que la obra, tan apreciada por el público, se ha escuchado en un escenario granadino desde 1916, fecha del estreno absoluto en Madrid el 9 de abril de ese año. Fue el propio don Manuel quien quiso ser, por primera vez, el intérprete solista de su obra con motivo de uno de los conciertos del Corpus Cristi, que desde 1883 se venían celebrando en el Palacio de Carlos V. El 26 de junio, apenas dos meses y medio de su estreno madrileño, cuando don Manuel de Falla fue el pianista de sus “noches” con la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Arturo Saco del Valle.  La crítica local destacó con unanimidad la presentación de la obra y la excelente interpretación de su autor. Granada gozó la fortuna de escuchar a Falla en su propia versión de una partitura que triunfa en el mundo entero. Doce años más tarde, 1928, volvió a escucharse de nuevo en el Palacio de Carlos V. Esta vez en la versión de la Filarmónica de Madrid dirigida por Bartolomé Pérez Casas y una de las más sobresalientes e influyentes figuras del pianismo en España: Frank Marshall.

En los conciertos de 1935 la orquesta Sinfónica de Madrid con Enrique Fernández Arbós incorporó al maestro José Cubiles en la parte solista. En 1940, de nuevo la Filarmónica madrileña con Bartolomé Pérez Casas presentó al pianista granadino Francisco García Carrillo. Tres años más tarde, la misma Filarmónica, pero esta vez con el maestro Conrado del Campo y el brillante Leopoldo Querol, interpretaron la obra por última vez en la serie de los conciertos del Corpus, antes de que éstos continuasen en 1952 ya con la denominación de Festival de Música y Danza. Como dato curioso, el pianista Querol tocó esa noche, además, el comprometido segundo concierto de Rachmaninov.

Enviado por José Luís Kastiyo el 31 de Mayo de 2016 a las 10:35 am 

Homenaje del Bolshoi de Moscú a Serguei Diaghilev y sus Ballets Russes


Notas sueltas

José Luis Kastiyo

Uno de los acontecimientos del programa del 65 Festival es la doble actuación del Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú, sin que sea discutible que se trata de unas de las agrupaciones de danza clásica más prestigiosas del mundo. Este año tenemos la suerte de que los afamados bailarines actuarán dos noches en el Generalife para rendir homenaje a Serguei Diaghilev y Leónides Massine, cuando se cumplen cien años de su primera visita a Granada en 1916, donde presenciaron la actuación de Manuel de Falla en la parte solista de Noches en los jardines de España, y la actuación de los Ballets Russes en Granada dos años más tarde.

Congreso 1989El recuerdo a los Ballets de Diaghilev provocó en 1989 que el Festival de Granada organizara el Congreso sobre España y los Ballets Russes, dada la trascendencia que tuvo la prolongada permanencia de dicho grupo en nuestro país y la fructífera amistad y colaboración tenida con nuestro Manuel de Falla y demás músicos españoles. Aquellas jornadas marcaron un capítulo relevante en la historia del Festival pues aparte de historiadores y críticos destacados del mundo de la danza, se encontraron en Granada intérpretes que escribieron páginas brillantes de las distintas concepciones del ballet. Así, pudieron saludarse o conocerse figuras españolas como Antonio, Pilar López, Mariemma, Alicia Alonso, Maya Plisetskaya o la mismísima Valentina Kachouva, bailarina de la primitiva compañía de Diaghilev, quien recordaba emocionada las visitas a Granada de 1916 y 1918 formando parte de la misma, y a la que se rinde homenaje en dos programas diferentes y atractivos del Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú (días 25 y 27 de junio).

Digamos, en fin, que los más veteranos asistentes al Festival recordarán que en 1970 actuó en el Generalife el Ballet de Jóvenes Solistas del Bolshoi, lo que constituyó un éxito, pero este año es el elenco titular del Teatro ruso el que estará en Granada, habiendo despertado en el público el interés de los grandes eventos.

Enviado por Prensa el 6 de Mayo de 2016 a las 9:09 am 

Un programa de altos vuelos para un aniversario redondo

0 Kastiyo-BlogNotas sueltas

José Luis Kastiyo

Parece que el Festival comienza el día en que se abren las taquillas electrónicas. Es como si sonara la fanfarria que anuncia el comienzo de cada función, sea concierto o actuación de danza, y el público avanzara sin demora hacia su localidad para ocupar su asiento. Pero este año, como novedad en el 65 aniversario, las taquillas han estado abiertas desde el pasado mes de diciembre, lo que ha fraccionado la concurrencia sin pérdida de interés por una programación más que atractiva como lo demuestra la demanda que acusan las cifras que se manejan. Así se han evitado en gran medida, como ha ocurrido durante años, que el cartel de “no hay billetes” se haya tenido que colgar apenas unas horas después de la apertura de la taquilla, lo que ha provocado decepciones en más de uno, e incluso algunas protestas.

Este año, al ser más prolongado el tiempo para la compra, se ha dado opción a la posibilidad de elegir. De un lado, porque desde diciembre se conocía buena parte de la excelente programación y , de otro, porque ésta se ha esmerado en ampliar su contenido en música sinfónica servida por grandes orquestas, magníficos solistas y prestigiosos directores, amén de acreditados grupos de ballet y danza, tanto española como clásica, y para ello basta con asomarse a la programación para comprobar la excepcionalidad de la propuesta. La Royal Philharmonic, la London Symphony, la BBC Philharmonic, los dos interesantes programas de nuestra aplaudida Orquesta de Radiotelevisión Española, la doble participación de la OCG con las admiradas hermanas Labèque a dos pianos y en el concierto inaugural acompañando al gran tenor peruano Juan Diego Flórez,  el Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú, la Compañía Nacional de Danza y un largo etcétera de música de cámara y solistas en recital le han proporcionado al programa del 65 aniversario un empaque que aleja para siempre el fantasma de la crisis, que tantos quebraderos de cabeza ha proporcionado a todos.

El 17 de junio está a la vuelta del calendario y tras la inauguración brillantísima seguirán los demás conciertos y conmemoraciones que recordarán a Cervantes y a Shakespeare, a García Lorca y el centenario de las Noches en los jardines de España. Un aniversario redondo para el Festival con un programa de altos vuelos.

 

#65FestivaldeGranada

#65aniversario

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 18 de Abril de 2016 a las 10:31 am 

La novedad del adelanto de las taquillas

Taquilla DiciembreNotas sueltas

José Luis Kastiyo

Hay un adagio que dice: “camarón que se duerme, la corriente se lo lleva”. Eso mismo deben pensar en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Para celebrar el 65 aniversario han planteado unas novedades muy atractivas que rompen con la tradición de sus primeras seis décadas y media. La de poner a la venta parte del taquillaje ¡¡¡en el mes de diciembre!!!. El año pasado, es decir, en el 64 Festival, se abrieron las taquillas anticipadamente para el espectáculo de El amor brujo y el experimento fue todo un éxito: se llenó la plaza de toros y hasta hubo algunas protestas de aquellos que, cuando quisieron acordar, encontraron que estaban agotadas las localidades, pese a la publicidad que se aplicó para anunciar la novedad. Es de esperar que esta vez no ocurra así, salvo que haya quien piense que como las taquillas están abiertas desde el 18 de diciembre, seis meses antes del comienzo del Festival 65, pues que “hay más días que ollas”. Y luego pasa lo que pasa.

Pero lo más acertado de la propuesta del Festival es que la oferta se hace bajo la invitación de que para Navidad y Reyes Magos es una oportuna sugerencia regalar buena música y estupendo ballet, regalar cultura con la suficiente anticipación. Es un salto significativo ya que se puede elegir con tiempo, seleccionar preferencias y garantizar el éxito del regalo.

Porque esa es otra: se ponen a la venta tres conciertos sinfónicos y un ballet de lo históricamente más atractivo, cuatro espectáculos que son sobre el papel cuatro de los programas que van a tener mayor aceptación. Sucintamente, esos cuatro adelantados en las taquillas son los siguientes:

La Royal Philharmonic Orquestra, con el gran pianista español Javier Perianes, para conmemorar los cien años del estreno de Noches en los jardines de España de Manuel de Falla, y un concierto para piano de Maurice Ravel. La OCG con las famosas hermanas Labèque, para homenajear a Mozart, aparte de la Quinta Sinfonía de Beethoven. La Joven Orquesta Nacional de España con un concierto de Schumann y la Tercera sinfonía de Brahms. Y, en fin, en el Generalife, El lago de los cisnes en versión de  ballet clásico de tu-tú con el Ballet del Teatro Nacional de Praga.

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 17 de Diciembre de 2015 a las 1:01 pm 

Novedades en el Ambigú

Notas sueltas

José Luis Kastiyo

Si el contenido del programa artístico de cada año es el aliciente fundamental de la cita, el ambigú del Festival (en realidad lo contrata el Patronato de la Alhambra), ha sido para muchos asiduos el momento para el encuentro previo con amigos, clientes o conocidos. Era el primer saludo ante un vaso de limonada con yerbabuena o unas medias noches para resolver la merienda-cena de esos días. Pero hay una cosa que salta a la vista del respetable desde la noche inaugural en el Palacio de Carlos V: el nuevo ambigú.

Bien es cierto que su instalación ha vuelto donde solía: ante los vetustos cañones que defienden desde arriba la integridad de la Puerta de la Justicia, después de un breve asentamiento en la Plaza de los Algibes. La empresa concesionaria -que no el Patronato de la Alhambra- ha querido darle un toque de originalidad a la tradicional barra y ha dispuesto los mostradores al modo y manera de las áreas de servicios de nuestras autovías, aunque sin gasolinera. Hay marcado un pasillo que obliga a una elemental disciplina de alineación. Nada más decidir el ingreso, el cliente toma su bandeja dorada de cartón desechable los primeros días, de plástico rígido después, y encarrilado en fila india ha de pasar ante la oferta gastronómica que se le presenta, con escasa posibilidad de dar marcha atrás: vistas las pulguitas y las bandejas de jamón con botella de vino adherida no es fácil retroceder por la fila hasta donde moran los emparedados, que es lo que finalmente uno ha decidido tomar, porque, mire usted por dónde, estaban al principio del breve peregrinaje. Cuando quieres volver, los que te siguen, empujan; es ley de vida. La inexorable fila, necesariamente lenta, desemboca en las cajas donde se atiende el importe de la inminente consumición. Todo ello al más puro estilo del ya clásico autoservicio de carretera.

Este bloguero tiene la impresión de que el éxito del experimento es perfectamente descriptible. Más de uno ha dado esquinazo al nuevo sistema, lo que también puede endosarse a la dichosa crisis de las narices, que lo aguanta todo. Desde luego, lo que sí está claro es que las aglomeraciones ante la barra de años anteriores han desaparecido. Pero no es cosa mía dilucidar acerca de los rendimientos, satisfactorios o todo lo contrario, que para la empresa de catering y los clientes represente mantener el procedimiento de ahora en adelante. Sin embargo, uno quiere opinar que no es la misma “vidilla” la que tiene ahora el ambigú en el que, antes y ahora, servidor paga siempre sus consumiciones. Lo que de verdad interesa a uno es que todas las noches las músicas y las danzas ofrezcan un saldo favorable en aplausos y parabienes. Y por eso apuesto, por supuesto.

Enviado por José Luís Kastiyo el 3 de Julio de 2013 a las 1:11 pm 

Juvenil relación de Teresa Berganza y el Festival

berganza3Notas sueltas

José Luis Kastiyo

Vuelven al Festival de Granada la impresionante voz y el talento insuperable de Teresa Berganza, esta vez como figura docente en los Cursos Manuel de Falla. El lunes inicia sus lecciones magistrales, esperadas por su alumnado como una bendición en toda regla porque su experiencia y categoría son irrepetibles.

Hace unas semanas, en el suplemento dominical del diario “Ideal” se recogía una interesante entrevista con la gran cantante con motivo de su 80 aniversario. Que, por cierto, que hay que ver la guapeza y la inteligente vitalidad con que lo lleva. En esas declaraciones recordaba sus comienzos profesionales, su marcha a París «para hacer una audición… y no volví hasta los 25 años». En otro momento rememoraba lo que ella considera su debut internacional, en el Festival de Aix-en-Provence de 1957.

Son unos datos que engrandecen la entrañable y juvenil relación de la cantante y nuestro Festival, pues la cosa con Granada viene de más antiguo que las fechas reseñadas. Lo cierto es que Teresa Berganza debutó en el Palacio de Carlos V, como solista de la Orquesta Nacional de España dirigida por Ataúlfo Argenta, en el IV Festival (el de 1955), que en su título y contenido ya presumía con el carácter de internacional desde el año anterior. Berganza tenía solo 22 años y habrían de pasar otros dos antes de presentarse en Aix-en-Provence. Como la memoria y los datos coinciden al afirmar que «lo que es, es», debemos concluir asegurando que el Festival de Granada creyó en ella antes que nadie, lo que a los amantes del Festival nos hace rebosar de lícito orgullo.

Es que en 1955 se apostó fuerte por la juventud pues presentó, además de tan hermosa voz, a dos pianistas extraordinarios: Esteban Sánchez Herrero, de 21 años, y Joaquín Achúcarro, de 22 primaveras. Un acierto pleno de quien supo apostar con valentía por esas cartas. Un trío de ases que tantos días de gloria ha dado a la música española en escenarios de todo el mundo.

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 29 de Junio de 2013 a las 2:57 pm 

Un brindis por Lemper, Piaf y Dietrich

Notas sueltas

José Luis Kastiyo

Lo de Ute Lemper, el domingo en el Palacio de Carlos V con el aforo a tope, merece comentario especial por la singularidad de esa artista versátil que lo mismo se estila por Edith Piaf que se transforma en una Marlene Dietrich de nuestros días. Canciones que han hecho época en su voz admirable preñada de recuerdos.

Ute Lemper, Carlos V, Festival de Granada

Ute Lemper, en el Carlos V. Foto: Carlos Choin.

De Edith Piaf se distingue Ute Lemper por sus orígenes. El genial “Gorrión de París” nació bajo una farola sin más compañía que su madre, porque a la parturienta no le dio tiempo de llegar a un hospital mientras su padre celebraba aparte, con una cogorza de no te menees, que la niña iba a venir al mundo.  La madre de Edith le aplicaba biberones de vino porque decía que así mataba los microbios que pudieran poner enferma a la chiquilla. En cambio, Ute nació en el cálido hogar de un banquero y una cantante de ópera. Mientras la Lemper se cultivó en escuelas de música, ballet y teatro, a Piaf la sacó adelante su abuela paterna, que regentaba un prostíbulo de lo más modesto en el Paris de los años quince. La profunda admiración de Ute Lemper por Piaf es evidente y el que haya decidido rendir homenaje permanente a la pequeña cantante parisina, prendada de la singularidad de su arte, no es sino motivo de agradecimiento pues recupera su inmensa personalidad y nos la presenta, revivida, a todos cuantos solo podemos escucharla en discos y en algunas grabaciones.

Ute Lemper admira a Edith Piaf, pero ella era admirada desde muy joven por la gran actriz y cantante Marlene Dietrich, la eterna Lili Marlen del glamuroso divismo. La rotunda e inconfundible voz de El Ángel Azul la llamó un día a su hotel de Alemania y estuvieron charlando durante más de dos horas. Eso explica las facturas de teléfono de más de tres mil dólares mensuales que algunos de sus biógrafos dicen que pagaba la mítica actriz. Ute recuerda aún su tristeza, si bien era «una mujer con las ideas muy claras, muy directa y cortante», según confesaba a ABC recientemente.

Dicen que Ute Lemper tiene la buena costumbre de tomarse una copa de vino antes de salir a escena. Es su manera de entrar en situación, de templar los inevitables nervios, de alcanzar el tono propicio que perfecciona su afinación. Cuando se domina el escenario con la firme soltura con que ella lo hace, esa copa de vino puede ser el brindis de bienvenida a la inspiración que le permite alcanzar la calidad y calidez de la voz de aquella niña destetada con tinto y la tesitura aguardentosa de doña Marlene. Por eso levanto mi copa por esas tres respetables damas: ¡À votre santé. Tchin-tchin!

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 25 de Junio de 2013 a las 6:51 pm 

Dos mujeres con Manuel de Falla

Manuel de Falla en París-webNotas sueltas

José Luis Kastiyo

Hoy me viene a la memoria una anécdota relacionada con la Granada de Manuel de Falla y la traigo a colación porque el martes tenemos plato fuerte en torno a dos obras “clave” en la producción del músico. Fue muy fructífera la relación artística de don Manuel y Wanda Landowska, la genial clavecinista que tanto protagonismo tuvo en la vida creadora del compositor. Falla la conoció durante su primera estancia en París (1907-1914), pero no se produjo esa colaboración hasta iniciados los años 20: Wanda participaría como solista en el estreno parisino de El retablo de maese Pedro, justo hace noventa años y estrenaría en Barcelona el Concerto para clave tres años más tarde, una obra que Falla dedicó a la intérprete para «pagar una deuda de gratitud a la exquisita clavecinista, por su inestimable colaboración instrumental en el estreno del Retablo…». La artista había estado en Granada antes de esos estrenos. En noviembre de 1922 ofreció dos recitales en el teatrito del Hotel Alhambra Palace. Hay una conocida foto de aquellos días de los dos en el patinillo del granadino carmen de la Antequeruela, donde vivía don Manuel.

Emilia Llanos era una joven amiga del músico afincado en Granada, partícipe del reducido y selecto grupo de los íntimos a los que permitía el acceso a su casa. Unos meses después de su fallecimiento fui testigo de la entrega por sus sobrinos al Alcalde, como presidente del Patronato de la Casa Museo Manuel de Falla, de una serie de íntimos recuerdos de su tía relacionados con el músico. Entre otros, figuraba una fotografía de ambos, sentados en unos peñascos en pleno campo, como siempre tan elegantemente vestida ella con tonos claros y tocada con ampulosa pamela. Al reverso, manuscrito por Emilia: «Con Manuel, en Sierra Nevada». Había otras fotos en las que ambos posaban en grupo con el resto de los amigos excursionistas.

Pocos años más tarde, en una biografía de Falla aparecía la misma foto de la pareja con un pie que situaba el músico «en el Veleta, acompañado por Wanda Landowska.» Ante mi sorpresa, se lo comenté al biógrafo: «Pero si esa no es Wanda Landowska, es Emilia Llanos…». A lo que escritor/investigador me argumentó tajante: «Ya lo sé, pero a Emilia Llanos no la conoce nadie…»

Viendo las fotos de Falla con cada una de estas dos damas no hay que ser un lince para comprobar que la pequeña clavecinista y la esbelta amiga Emilia se parecían lo que un huevo a un plátano de Canarias.

 

 

Enviado por José Luís Kastiyo el 23 de Junio de 2013 a las 8:37 am 

Un baño de juventud estudiosa

LaVidaBreve-ExposiciónNota sueltas

José Luis Kastiyo

Este joven bloguero (como practicante del blog soy de lo más reciente del mercado) se dio el pasado viernes un banquetazo de juventud. Esa tarde y en la sala de exposiciones del Museo de la Casa de los Tiros, que tan amorosamente cuida Francisco González de la Oliva, se inauguraba la muestra que es el resultado de uno de los temas más atrayentes entre los convocados por los Cursos Manuel de Falla del Festival de Granada. Iniciado en marzo y concluido ahora, se planteaba echarle un pensamiento a la Arquitectura y la Escenografía en espacios urbanos del Albaicín,  con motivo del centenario del estreno de La vida breve de Manuel de Falla. Maquetas, esbozo de planos, dibujos, carteles; propuestas, en suma, para una imaginaria representación del drama que el autor situó en el popular barrio y que los miembros del curso fijaron en la plaza de San Miguel Bajo y, con menos intensidad, en el espacio cercano de la maltratada plaza del Huerto de Carlos, junto al hermoso Algibe del Rey.

Pero a lo que iba: la Casa de los Tiros había sido tomada por decenas de jóvenes estudiantes, me imagino que la inmensa mayoría de arquitectura,  muchos de ellos alumnos del Curso, unos y otros embarcados en el ilusionante proyecto de idear una posible escenografía para una de las obras más característica del catálogo de Manuel de Falla. Daba gusto observarlos tan incardinados en la exposición, comentando sobre las maquetas, deteniéndose en las carpetillas de anotaciones, inmersos en la actividad creadora de ellos mismos y de sus compañeros. Pero lo que colmó mi alegría fue el hecho de que las explicaciones a los dos proyectos fundamentales fueros dadas por tres chicas, que lo hicieron con natural soltura y talento, lo que daba que pensar que las mujeres habían desarrollado una más intensa y extensa aportación a esos proyectos. Benditas sean. El comportamiento de todos esos jóvenes, su interés por el trabajo realizado y por la obra expuesta me supuso un baño de optimismo para creer aún más en nuestra juventud, esa que sabe compatibilizar la sana alegría con el estudio responsable.

Enviado por José Luís Kastiyo el 20 de Junio de 2013 a las 10:15 am