El Festival de Granada sintió pronto la necesidad de extenderse más allá del recinto privilegiado de la Alhambra. En sus primeras ediciones comenzó por abrirse a espacios monumentales de la ciudad cristiana, con ejemplos de arquitectura renacentista de la importancia de la Catedral, donde decidió ya en 1955 programar un primer concierto de órgano.
El 25 de marzo de 1523, día de la Encarnación, se ponía la primera piedra de la que habría de ser la Catedral de Granada, casi veinte años después del fallecimiento de la reina Isabel la Católica, gran impulsora del proyecto y sepultada inicialmente en la Alhambra, en el que fue Convento de San Francisco, hasta que en 1521 sus restos y los de su marido, el rey Fernando, se trasladaron a la Capilla Real, levantada junto a la futura Catedral. Aunque ésta se terminó mucho después, en 1704, el hálito renacentista que encarnó en ella de forma sublime se debe al trabajo del arquitecto y escultor Diego de Siloé, que dirigió las obras desde 1528 hasta 1563, año de su muerte. Considerada en toda aquella época templo excelso de la cristiandad, se sabe que Diego Velázquez dibujaba en 1648 sus perfiles. La Capilla Mayor, «nota de oro vivo en la blancura de la Catedral», según escribiera Antonio Gallego y Burín, que fue Alcalde de Granada y uno de los impulsores del Festival, eleva el ánimo del público y las voces de los cantantes a un espacio que deviene armonía.
Programación
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Sábado 3 julio 12.00h Ensemble-Música de Cámara
Conjunto de Música Antigua Ars Longa






